martes, 15 de enero de 2008

III. LA OPOSICIÓN

Pocas semanas después de conocerse Victoria y José emprendieron tomados de la mano un rocoso camino lleno con obstáculos rumbo a la felicidad. Aunque frente a los ojos enamorados de la pareja, ese camino duro y empedrado parecía una pradera verde y llana cubierta de principio a fin por rosas y olivos.

Como todo cuento de hadas esta historia tiene personajes antagonistas que hacen todo lo posible por interferir en la relación de aquella pareja ya que no eran capaces de reconocer la pureza de ese idilio aunque les desfilara frente a sus narices.

Estas personas actuaban de acuerdo al ánima adversidad que profesaban en contra al amor de José y Victoria. Apostaban al fracaso de la relación basados en la inexperiencia de ella y la veteranía de él.

Aquella pareja estaba compuesta por Manuel, primo de José, y Flora la madre de Manuel. El joven Manuel estaba ciegamente enamorado de Victoria desde muy pequeño pero siempre había cayado pues a sus 17 años – era contemporáneo con ella – no sabía como abrir su corazón sin correr el riesgo de ser rechazado. Lo que Manuel sentía era genuino pero no era correspondido, así que una posible relación entre ellos estaba más que descartada.

Flora, por su parte, anhelaba ver a su hijo desposado con Victoria quien era la hija Aurora y Pedro dos de sus más grandes amigos de la infancia. Adicionalmente a los sueños de Flora y los de su hijo Manuel. Flora se oponía a una relación entre la jovencita y su sobrino porque en su mente ultra conservadora era imposible que un hombre de 27 pudiera ser compatible sentimentalmente con una niña de 17.

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